Soy Modena- Capítulo 1: Propósitos

On 3 septiembre, 2018 by Carlota

Me llamo Carlota y estoy a punto de cumplir los 40. En realidad aún me faltan algunos meses. El caso es que cuando cumplí los 39 empecé a darme cuenta de que mi vida no se parecía demasiado a la que había soñado tener. No es que mi vida actual tenga nada de malo. Es solo que yo quería ser una intelectual y aún no lo he conseguido y me temo, que si sigo así, tal cual estoy ahora, tarde o temprano, acabaré llena de frustraciones y deseos insatisfechos. No quiero conformarme con ser una de las muchas licenciadas que trabajan de camareras en un café, viviendo en un edificio con vecinos ruidosos, escribiendo un blog que apenas recibe visitas, creando obras que en el mejor de los casos acaban colgadas de la pared de algún amigo y en el peor hacinadas en las mías propias, con un marido maravilloso y brillante que consume su talento en trabajos precarios, sin hijos, con hastío y cansancio perpetuo y con demasiado miedo para intentar cambiar.

 

Quiero publicar muchos libros y quiero que se vendan como churros y peregrinar por todas las ferias firmando autógrafos. Quiero que la gente me diga eso de “¿Me podría firmar este libro?” y poner cara de interesante y contestar “Por supuesto, ¿cómo te llamas? y luego devolvérselo amablemente, firmado, con cara de autocomplacencia. Y quiero ganar muchos premios: el Nadal, el Planeta, el Cervantes… Quiero ganarlos todos. Y también un Oscar a mejor guión original. Y cuando me los den poder dedicárselos todos a mis padres “Porque ellos siempre confiaron en mí” y a Rubén “Por ser el amor de mi vida”.

 

Quiero exponer mis obras en las mejores galerías. Acudir a las inauguraciones y  rodearme de gente interesante. Quiero que me saluden solemnes y me digan eso de “Enhorabuena, su obra es lo más trascendente que el panorama artístico ha visto en la última década” o mejor ” en el último siglo” y eso de ” Se nota como la influencia picassiana ha marcado su obra”. Quiero que mis collages se expongan en el Louvre, en El Prado, en el MOMA, yo qué sé…en el Hermitage.

 

Quiero un marido elegante y triunfador. Uno de esos hombres seductores que desprenden un encanto arrebatador allá a donde van y que gustan a todo el mundo. Un músico de éxito. Con muchos discos de oro y otros tantos de platino. Y con un par de Grammy, uno a la Mejor Composición de Música Clásica Contemporánea y otro a Mejor Álbum Rock. Y un Oscar a la mejor banda sonora.

 

Quiero una vida social trepidante. Que cada día suponga una experiencia única. Quiero viajar por todo el mundo, probar platos nuevos, montar a caballo, aprender francés, practicar yoga, estudiar fotografía, trabajar de voluntaria en alguna O.N.G., cultivar mi propio jardín, ir al concierto de Año Nuevo en Viena, ser jurado en Cannes, leer a Proust…

 

Quiero mantener a mis amigos de siempre. Porque ellos lo son todo para mí y no los cambiaría por nada del mundo y porque, con todo, quiero seguir siendo humilde.

 

Quiero un bebé. Uno de esos monísimo a los que todo el mundo mira por la calle. Quiero pasearlo en uno de esos carricoches ingleses como el de William y Kate. O en uno de esos supermodernos de tres ruedas que usan las modelos. Y vestirlo con ropita de Petit Bateau. Quiero ser una de esas mamás todoterreno que siempre tienen un aspecto radiante. Y que cuando se haga mayor me enorgullezca con un carácter inteligente y afable y ejerciendo una profesión que contribuya a mejorar el mundo.

 

Quiero una casa de las que salen en las revistas de decoración. Un loft  con un piano de cola en una de las esquinas del salón. Con un taller en el que crear. Con un pequeño jardín trasero. Con las paredes repletas de obras de arte y estanterías rebosantes de libros y de cachivaches inservibles que haya traído en  mis numerosos viajes. Y que cuando tenga visitas y  admiren alguno de ellos poder decirle ” Lo compré en el mercadillo de Izmailovsky, a las afueras de Moscú. Me costó 30 rublos de aquella”.

 

Yo creo que antes, todo esto era exclusivo de aristócratas, famosos, pijetes o de intelectuales un tanto rancios con los que, francamente,  nunca me he sentido muy  identificada. Pero ahora no. Me he fijado muy mucho y resulta que ahora todo esto está colapsado por un nuevo colectivo: Los Modernos. El mundo es suyo. Y ser moderno….ser moderno sí que mola.

Así que creo que si logro ser moderna todo será mucho más sencillo. De ahora en adelante ese será mi gran reto: llegaré a los 40 siendo moderna. De hecho, voy a ser la más moderna de las modernas.  Así que como por algún sitio hay que empezar, hoy quiero dejar constancia de mi firme deseo de cambiar. Desde hoy en adelante YO SOY MODERNA.

Carlota.

 

 

 

COMMENTS

Lorena

Maravilloso. ¡Seamos modernas!

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