Premios PeZera 2018-56 Festival Internacional de Cine de Gijón

On 13 diciembre, 2018 by Carlota

 

A lo largo de este último año he visto poco cine. Es algo extraño en mí que siempre presumo de cinéfila incansable. El caso es que se podría decir que los motivos que explican este hecho bien podrían servir como uno de esos más que trillados argumentos de película con los que todos nos hemos sentido identificados. Un drama en el que el/la protagonista se ve inmerso/a en un periplo vital en el que intenta tomar decisiones que se ven frustradas a cada paso, porque la vida, a veces, no es tal y como la habíamos planeado y  porque, como en las películas, a veces ese final feliz que tanto anhelamos se hace esperar o simplemente no llega. ¿Os suena de algo?

El caso es que la llegada del 56 Festival Internacional de Cine de Gijón ha supuesto un soplo de aire fresco en la vorágine cotidiana y por eso, por tercer año consecutivo, y aunque con un poco de retraso, me gustaría otorgar los PREMIOS PEZERA 2018 galardonando a cada una de las películas que he tenido la oportunidad de disfrutar a lo largo de la semana. Comenzamos.

Por soberana “La Favorita” de Yorgos Lanthimos. Porque aunque el director ha atenuado su característica complejidad metafórica  para explicar el mundo, su satírica visión de las andanzas de la reina Anna Estuardo (Olivia Colman) y de la encarnizada lucha entre su consejera Sarah (Rachel Weisz) y su criada Abigail (Emma Stone) por hacerse con sus favores  no defrauda. Al contrario, entretiene, y mucho, gracias a sus sugerentes anacronismos y  a un humor que nace de retratar lo absurdo de un sistema de gobierno, por desgracia aún activo,  basado en una autoridad heredada de padres a hijos sin capacitación para ostentar un cargo de cuyas decisiones caprichosas  dependen empresas demasiado importantes. El trio protagonista se mueve ataviado con un imponente vestuario de época por un opulento palacio donde los pormenores de la condición humana, los celos, la avaricia y la traición se abren camino con la ayuda de una cámara que recurre a todo tipo de argucias  (contrapicados, grandes angulares, panorámicas, uso de lentes que deforman la imagen) para retratar a una sociedad que a pesar del paso de los siglos se nos muestra cercana,  cínica, corrupta y caprichosa.

Por reafirmar mi fe (en el ateísmo) “The prerie” de Cédric Kahn. Thomas (Anthony Bajon) es un joven que acaba de ingresar en un remoto centro de desintoxicación en medio de los Alpes regentado por una comunidad religiosa cuya solución para todo es, cómo no, rezar. Y eso es precisamente lo que vemos, como reza y reza, hasta que de tanto rezar acaba por encontrarse a sí mismo cayendo rendido en los brazos de la religión y encaminándose hacia un final “feliz” tan contradictorio y bochornoso que hace que uno desee que el chaval hubiera vuelto a caer en las drogas.

 

Por sincera “The Load” de Ognjen Glavonic.  Vlada (Leon Lucev) es un padre de familia serbio que trata de salir adelante durante el controvertido ataque en el que la OTAN bombardeó Yugoslavia durante la primavera del 1999. Lo hace como conductor, transportando mercancías en el interior de un camión cuyos supuestamente clandestinos contenidos desconoce. La película nos muestra el antes, el durante y el después de uno de esos trayectos, en el que podemos ver como  el instinto de supervivencia, tanto físico como psíquico, se desarrolla para sobrellevar la adversidad en él y en quienes le rodean. Parca en diálogos (no los necesita) y sin más banda sonora que los sonidos ambientales que hablan por sí solos, se desarrolla un cine intuitivo, sobrio y sutil con un punto de optimismo que demuestra que la vida y el cine se abren camino, incluso sin dinosaurios.

Por arrítmica “Support the girls” de Andrew Bujalski. Lisa (Regina Hall) es la gerente de un restaurante especializado en retransmisiones deportivas y en contratar jóvenes camareras dispuestas a trabajar ligeras de ropa. Comienza la jornada y esta se enfrenta con rectitud a cada uno de los problemas que conlleva regentar un negocio: fallos técnicos, organizar al personal, tratar con la clientela y lidiar con un jefe poco propenso al diálogo así como a su propia vida personal. La película transita por todo ello con una total y absoluta falta de ritmo que hace que la película avance  más por inercia que por una consecución destinada a un fin que, suponemos, se trata del hermanamiento entre las protagonistas ante los reveses de la vida.

Por hiperrealista “One Day” de Zsófia Szilágyi. Anna (Zsófia Szamosi) es esposa y madre de tres hijos y como tantas, trabaja dentro y fuera del hogar. A lo largo de un día asistimos, sin respiro, a una maratoniana jornada dentro de la vida de esta mujer alienada por  la casa,  la ajustada economía familiar, el trabajo, los hijos y la sombra de la infidelidad de un esposo ausente que convierte la película en un thriller emocional que avanza generando una tensión y una incertidumbre contagiosa. Un fiel retrato de la abnegación cuando la conciliación ha dejado paso a una rutina voraz y las vías de escape se desdibujan entre las responsabilidades del día a día.

Por sarcástica “Mug” de Malgorzata Szumowska. Cuantas veces habremos oído eso de que “la belleza está en el interior”. Pero ¿es eso así? Jacek  (Mateusz Kosciukiewicz) descubrirá que esa máxima no es del todo cierta cuando queda desfigurado por completo tras sufrir una aparatosa caída desde lo alto de una estatua gigante de un cristo en cuya construcción colabora. En clave de tragicomedia, el protagonista perderá a su novia, su trabajo y el apoyo de su comunidad situada en un devoto pueblo polaco que presume, sin embargo, de su condición piadosa. Como si de un moderno Quasimodo, de un Joseph Merrick  o del elenco de “Freaks” se tratase, busca recobrar su identidad y el respeto perdido en un mundo de moralidad tan deforme  o más que su propio rostro.

Por testimonial  “Land” de Babak Jalali.  Raymond (Rod Rondeaux) es el cabeza de una familia india que vive en una reserva de Nuevo México. Es ex alcohólico y trabaja duro para mantener a su familia que aun así vive miserablemente. Wesley (James Coleman), su hermano, es conducido cada mañana por su madre a una licorería en el exterior de la reserva (en el interior está prohibido beber) donde da rienda suelta al alcoholismo que le acucia desde hace años y donde ha recibido una paliza de manos de unos hombres blancos que le ha dejado malherido en el hospital La única esperanza de la familia, su hermano Floyd, acaba de morir fuera de combate en Afganistán en circunstancias desconocidas que deshonran a la familia económica y emocionalmente y que se suman a un sentimiento de desarraigo y de venganza  que avanza lentamente en el seno de los Yellow Eagles.

El colonialismo sobre la población india ha sido fruto de tantas producciones que incluso cuenta con un género propio, el western. Y aunque este se muestre en la mayoría de los casos tendencioso y más centrado en ensalzar las hazañas americanas y las reyertas entre indios y vaqueros, no hay duda de que la masacre y los estragos que tuvieron lugar son, a día de hoy, una realidad tan desoladora como la que se nos muestra en esta película.

Por dual “Amor siempre” de Maider Fernández Iriarte. Cortometraje sincero y delicado que explora, cercano al documental, las diferencias generacionales entre una abuela y una nieta a la hora de entender el amor. La directora se pone tras la cámara para entrevistar a su abuela Gloria de 82 años mientras esta ejecuta sus tareas cotidianas y nos habla con sencillez de los aspectos más significativos de su vida. En una pantalla dividida observamos, al mismo tiempo, imágenes de su nieta María, quien con 17 años abraza la modernidad a través de un teléfono móvil y vive la vida de una forma muy distinta.

Por clasista “Sofía” de Meryem Benm’Barek. Sofía (Maha Alemi) es una joven soltera de clase acomodada que ha gestado un bebé sin saberse embarazada hasta el momento de ponerse de parto. Con la complicidad de su prima Lena (Maha Alemi) da a luz de forma furtiva en un hospital que le exige presentar prontamente los papeles del padre. En Marruecos tener hijos fuera del matrimonio está tipificado como delito. La solución, manipular a Omar (Hamza Khafif)  un joven de clase baja quien de la noche a la mañana se ve obligado a contraer un matrimonio sin amor para así salvaguardar las apariencias y la dignidad de una familia pudiente. Las consecuencias de conjugar un  conservadurismo trasnochado y la diferencia de oportunidades entre clases sociales serán los ejes de este alegato en contra de la hipocresía con la que se combaten tan aberrantes atentados contra las libertades humanas.

 

Por inconexa “Wildlife” de Paul Dano. EEUU.  Años 60. Jeanette (Carey Mulligan), Jerry  (Jake Gyllenhaal) y Joe (Ed Oxenbould)  son los Brinston, una familia que acaba de instalarse en un pequeño pueblo de Montana. Pese a que los motivos de esa mudanza han sido motivados por un nuevo empleo de él, este es despedido injustamente a los pocos días y  por orgullo rehúsa reincorporarse cuando le dan la oportunidad de hacerlo. Las desavenencias maritales no se harán esperar cuando ella decide ponerse a trabajar y cuando como contrapartida y de nuevo presa del orgullo, acepta un trabajo peligroso y mal remunerado como bombero que, además, le obligará a ausentarse del núcleo familiar. Tras su marcha  y de forma repentina, Jeanette pasará de ser una mujer responsable a convertise una vividora frívola que arrastrará consigo a su hijo adolescente. Frustraciones a flor de piel, soledad, deseos insatisfechos, supervivencia emocional en una América rural en transición que asiste a la disolución de una familia a la que el gran sueño americano se le torna en pesadilla.

Por bucólica “Yara” de Abbas Fahdel. Yara (Michelle Wehbe) vive  en medio de las montañas que rodean el libanés valle de Quadsha. Adolescente y  huérfana, ha crecido austeramente junto a su abuela, rodeada de naturaleza en una cabaña de piedra con unas pocas cabras y gallinas, un burro, un perro y varios gatos. Elías (Elías Freifer) es un joven que se ha perdido y ha conocido a Yara. De ese encuentro nace un primer amor puro que prospera en absoluta libertad entre besos y abrazos rebosantes de inocencia y entre paseos por los paradisíacos parajes del valle donde todo fluye lento y silencioso y que se prolonga hasta que él ha de partir rumbo a Australia en busca de un futuro, supuestamente, mejor. Una hermosísima fabula que contrapone la vida rural con la urbana y que deja claro aquello de que  “No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita”.

En mi humilde opinión no ha sido esta ha sido una edición caracterizada por grandes películas. Si bien ha habido buenos títulos, he echado en falta alguna que otra obra que trascendiera por encima de las demás.  Sin embargo, ha sido una edición protagonizada por un nutrido número de mujeres delante y detrás de la cámara y por numerosos personajes principales femeninos guionizados con maestría, y eso es maravilloso.  Quizá haya sido tan solo casualidad, quién sabe, o tal vez sea porque en la actualidad estamos cada vez más concienciados y concienciadas de la necesidad de que la igualdad sea una realidad tanto en la vida como en el cine.

Termina aquí esta entrega de los Premios PeZera 2018. Como siempre gracias a toda la organización del festival por su labor un año más acercando el cine a nuestra ciudad y, cómo no, enhorabuena a todos los premiados. Para todos ellos pido un fortísimo aplauso.

¡Buenas noches y hasta el año que viene!

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