Premios PeZera 2017-55 Festival Internacional de Cine de Gijón.

On 28 noviembre, 2017 by Carlota

¡Buenas noches y bienvenidos a la gala de entrega de los 2º Premios Pecera!

Hubo un tiempo en el que escribía crítica cinematográfica.  Yo, cual gurú avezada, confieso haberme dado golpecitos en el pecho mientras alardeaba de un criterio incuestionable. En esa misma época empecé a escribir relatos. Pequeñas narraciones donde los personajes se desarrollan en ambientes y situaciones que avanzan construyendo una historia que, por supuesto, pretende ser original y virtuosa. Así, llegaron los problemas: contenido y forma. Y con ellos comprendí que las dificultades a las que me enfrentaba debían de asemejarse bastante a las de quien realiza cualquier otro trabajo cuya herramienta fundamental no es otra que la imaginación, como por ejemplo una película.  Por supuesto, también fui consciente de que, a veces, por mucho tiempo y esfuerzo que les dedicara, los resultados no eran siempre los que hubieran sido deseables. En definitiva, aprendí que cualquier trabajo creativo merece el mayor de los respetos tan solo por haber sido llevado a cabo. Aquellos que os hayáis enfrentado a semejante reto algún día sabréis de que os hablo. El resto, hacedme caso, crear es un trabajo arduo y complejo, así que valoradlo muy mucho antes de volver a hablar sin miramientos de una película.

Por eso, pido un fuerte y merecido aplauso para todas las películas que han pasado por el Festival Internacional de Cine de Gijón a lo largo de su 55 edición y para todos los que las han hecho posibles.

Además, desde “La Pecera” y por segundo año consecutivo queremos premiar a todas aquellas que nos han llevado a ocupar una butaca dentro de las salas, desde el respeto y desde la admiración que todas ellas merecen, las sublimes y las que, sin eludirlo, no lo son tanto.

Y ahora, sin más dilación, el momento que todos estábamos esperando: ¡Demos un fuerte aplauso a todas las premiadas de esta edición 2017 de los Premios Pezera! Ya sabéis, con Z, por eso de ser modernos.

Por crítica: “A Man of Integrity” de Mohammad Rasoulof. Reza (Reza Akhlaghirad) es un hombre de familia que acuciado por las deudas ve en el soborno una salida a sus problemas. Pero siendo él, como su título indica, un hombre íntegro, optará por proceder de una forma legal que, sin embargo,  será la que le conduzca a un sin fin de consecuencias tan nefastas como inesperadas. Una sobria producción clandestina que denuncia la situación de Irán en la actualidad, donde una burocracia corrupta intimida y oprime a sus ciudadanos incurriendo en acciones delictivas impunes e injustas.

Por auténtica: “El futuro que viene” de Constanza Novick. Romina (Dolores Fonzi) y Florencia (Pilar Gamboa) son amigas desde siempre. Ni sus diferencias, ni sus enfados derivados de las mismas, ni el paso de años han podido separarlas. La vida y sus avatares han hecho que cada una elija un camino diferente que, respectivamente, la una no aprueba de la otra, haciendo que sus vínculos se tornen, a menudo, en unos reproches que nos llevan a replantearnos nuestra propia existencia. ¿Somos lo que aspiramos ser? A través de unos diálogos veristas en boca de dos actrices brillantes, la película confronta conformismo y libertad en dos personalidades que a su vez luchan por conciliar responsabilidades y la búsqueda de la felicidad. Las elipsis derivadas de los saltos temporales nos obligan a completar este puzzle recurriendo a rebuscar en los lugares comunes de nuestras experiencias esa pieza que nunca acaba de encajar tanto en la amistad como en la vida.

Por continuista: “L’amant d’un jour” de Philippe Garrel. A finales de los 50 un grupo de cineastas franceses, con Truffaut y Godard a la cabeza, irrumpe en el panorama de la época desarrollando un cine de vanguardia liberado de convenciones. Garrel acogiéndose a esa “Nueva Ola” narra una especie de triángulo amoroso donde Gilles ( Éric Caravaca), un profesor universitario,  recibe una noche la visita de su hija Jeanne (Esther Garrel) quien tras sufrir un desengaño amoroso se instala en su apartamento junto a él y a su joven amante y alumna Ariane (Louise Chevillotte). De la convivencia irán surgiendo vínculos generacionales entre las dos jóvenes que van dejando atrás los celos y la rivalidad inicial por el afecto de Gilles. Voz en off que ejerce de narrador, blanco y negro, planos centrados en captar las emociones de los protagonistas, el desengaño amoroso, la juventud como búsqueda de experiencias…Nouvelle Vague en estado puro, o casi, pero en 2017.

Por plural: “Until the birds return” de Karim Moussaoui.  Tres historias cruzadas son testigo de la complejidad del ser humano cuando este se ve sometido a situaciones en las que ha de tomar decisiones que tendrán repercusiones trascendentales en su vida y en la de quienes los rodean. La cámara capta tres episodios enlazados protagonizados por personajes de edades y orígenes muy distintos cuyo nexo de unión es su desarrollo en tierras argelinas. Sentimientos como  el miedo, el egoísmo, la conveniencia o el remordimiento hacen aparición aludiendo a como la vida que no elegimos, la que nos toca vivir, nos condiciona a la hora de definir nuestros actos. Destacan varios momentos musicales, la interpretación de todo el elenco, un buen trabajo técnico, una dirección solvente y en definitiva, un equilibrio que hace que la película no necesite de nada más para atrapar al espectador.

Por asfixiante :“Scary Mother” de Ana Urushadze. Manana (Nato Murvanidze) tiene cincuenta años de los cuales ha pasado gran parte dedicada a las tareas del hogar y al cuidado de su familia en Tbilisi. Un día decide retomar su antigua pasión por escribir y comienza una novela. Sin embargo, la falta de apoyo e incomprensión de su marido y de sus hijos, que tan solo ve en ella a un ama de casa, harán que comience un proceso de alienación que la conducirá una búsqueda desesperada de material para su novela. Como si de uno de los monstruos del expresionismo alemán se tratase, Fausto, Nosferatu o César, comienza a acechar a sus personajes protagonistas, víctimas de una conspiración que convierte al film en un thriller encubierto hasta sus últimos minutos. Una una banda sonora opresiva omnipresente acentúa esa deformación surrealista de la realidad presente a lo largo de todo el metraje.  Referencias a Lynch y  a Aronofsky. Una reflexión sobre nuestros otros yo, esos que viven reprimidos en nuestro interior y a los que, por algo, no dejamos salir.

Por implacable: “Destinos” de Stephan Komandarev. Si el pasado festival el cine búlgaro nos sorprendía con “Glory” de Kristina Grozeva y Petar Valchanov, este año hace lo propio con esta producción que denuncia la precaria situación que vive gran parte la población de su capital. Un buen hombre, taxista “advenedizo”y víctima de la crisis económica, le dispara al prestamista que le chantajea con perder lo poco que le aún le queda y acto seguido, confuso y desesperado, se pega un tiro. Esa misma noche sus colegas, muchos de ellos también venidos de otros oficios u obligados a compaginar ambos, salen a la calle en una jornada donde las emisoras de radio difunden la noticia entre llamadas de oyentes que opinan sobre el suceso. De la interacción entre clientes y taxistas, se dibuja un catálogo encadenado de situaciones y personalidades en el que contrasta un panorama marcado por el pesimismo y la decepción de una mayoría, con el bienestar de unos pocos privilegiados. Un trabajo técnico magistral, gracias planos secuencia tomados (en su mayoría) en los interiores de los vehículos circulando, enlaza las diferentes carreras con un hilo conductor que hace que las comparaciones con “Noche en la tierra” de Jarmusch estén de más.

Por desconcertante: “Les fantômes d’Ismaël” de Arnaud Deplechin. Quizás porque a la versión extendida le sobraba esa extensión, quizá porque hay una combinación excesiva de secuencias que contrastan la realidad con la ficción, la locura con la quietud, la sensibilidad con el humor, quizá porque el final se torna desesperado o quién sabe porque, la película supuso para mí un tedioso, infinito y agotador puzzle de imposible resolución. La búsqueda de libertad llevó a Carlotta (Marion Cotillard) a abandonar a su marido Ismael (Mathieu Almaric), un reconocido director de cine, hace más de veinte años. Ahora ha vuelto. Justo cuando este ha rehecho su vida con Sylvia (Charlotte Gainsbourg) y está inmerso en el rodaje de una nueva película inspirada en vida de su díscolo hermano. A partir de ahí, sumisión en el caos, idas y venidas y una extraña descoordinación de todos sus elementos.

Por Harry Dean Stanton: “Lucky” de John Carroll Lynch. Profeso la más profunda de las admiraciones por Harry Dean Stanton, y quién no, tras haber visto “París, Texas”. Tanto la película como su personaje marcaron un antes y un después en mi forma de entender tanto el cine como ciertas facetas de la naturaleza humana. El actor nos decía adiós en septiembre de este mismo año y lo hacía con una emotiva despedida en forma de una película de apariencia discreta que sin embargo aguarda mucho más tras de sí. Lucky (H.D.Stanton) es un socarrón veterano de guerra cuyo día a día se desarrolla entre la rutina y la tranquilidad en un pequeño pueblo de Texas. Tras sufrir un repentino desmayo, el nonagenario se percata por primera vez de su vejez y se plantea, además, algunos problemas existenciales en un entorno habitado por sus amigos y vecinos, entrañados por un fantástico plantel de secundarios entre los que destaca el mismísimo David Lynch. Por tierna, filosófica, luminosa, entrañable, espiritual….Por un intérprete monumental que se ha ido.

Mención especial a”El Orden Divino” de Petra Volpe: por feminista. A la salida de las salas donde tienen lugar las proyecciones del Ficx hay una urna en la que cada espectador, hombre o mujer, deposita un voto que deja constancia de la puntuación que la película que acaba de ver le merece y que luego se traduce en el Gran Premio del Público. He de decir, que siendo yo mujer, en esta ocasión, ejercí ese acto con el mayor de los orgullos, porque por increible que parezca, hay muchos lugares en el mundo donde la mujer aún está privada de ese derecho. En Suiza, donde se desarrolla la película, esta prohibición se mantuvo, ni más ni menos, que hasta 1971 y las mujeres vivieron hasta entonces condicionadas por los deseos de los hombres. Nora (Marie Leuenberger) es un ama de casa solícita que desea conciliar el trabajo en hogar con otro fuera de él. Al ver frustradas sus inquietudes por un marido más preocupado por las apariencias que por su deseo de realización personal, emprende una pequeña revolución en el seno de su comunidad promoviendo la concienciación de sus vecinas y vecinos en aras de un sí en las inminentes elecciones en las que los hombres decidirán si estas adquieren el derecho a sufragio o no. La película transita además por otros menesteres de la intimidad femenina en clave de comedia y pese a que la directora aborda los más y los menos importantes temas desde una perspectiva idílica, la película destila verismo y deja patente como fue gracias la lucha de muchas valientes como Nora por a las que hoy seguimos avanzando en el duro camino por la igualdad.

Aquí acaba esta gala. Esperamos que hayáis disfrutado con nosotros.

Sin más, dar de nuevo las gracias a los artífices de todas las películas así como a los responsables del FICX que bajo la nueva dirección de Alejandro Díaz Castaño han llevado a cabo, en tiempo récord, un festival que regresa a sus orígenes abogando por un cine diferente. Una edición marcada por películas que reflejan la maltrecha situación del mundo actual, de como esta nos afecta y que hace hincapié en la necesidad de un cambio a nivel global que nos permita despertar de un ya demasiado largo letargo.

¡Hasta el año que viene amigos! Hasta entonces no olvidéis que en La Pecera de Carlota seguiremos hablando de cine, pero también de arte, de música, de danza, de humor y de muchas cosas más.

¡Muchas gracia y buenas noches!

Carlota García Fernández.

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